El trabajo cooperativo en el
aula.
Concepto de trabajo cooperativo.
El
aprendizaje cooperativo es una estrategia pedagógica que busca estructurar y
fomentar la intersubjetividad a través de interacción recíproca entre alumnos
conformados en equipos.
¿Es lo mismo el trabajo grupal que el trabajo
cooperativo?
En
términos generales podríamos decir que lo primero no asegura lo segundo. Para
que la producción grupal sea efectivamente beneficiosa para el aprendizaje, es
necesario que la intervención pedagógica considere una serie de variables
relevantes a fin de lograr que la sinergia sea posible.
El trabajo en grupo permite que los alumnos se unan, se apoyen
mutuamente, que tengan mayor voluntad, consiguiendo crear más y cansándose
menos... ya que los esfuerzos individuales articulados en un grupo cooperativo
cobran más fuerza.
Podemos pues, modificar la forma de enseñar y de aprender generando
espacios propicios para el aprendizaje cooperativo. Y en este sentido, es en el
que deberíamos aprovechas las posibilidades que nos brindan las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación.
Enseñar y aprender, en este momento, exige una mayor flexibilidad
espacio-temporal, personal y grupal, menos contenidos fijos y procesos más
abiertos de investigación y de comunicación.
Hoy en día, una de las dificultades que encontramos actualmente, es
conciliar la extensión de información y la variedad de fuentes de acceso con la
profundización de su comprensión, en espacios menos severos y rígidos.
Disponemos de un amplio volumen de información, pero es resulta sumamente
difícil escoger la que resulta más significativa para nosotros para utilizarla
convenientemente.
La adquisición de la información dependerá cada vez menos del profesor.
La tecnología nos puede proporcionar datos, imágenes y resúmenes de una forma
rápida y atractiva. El principal papel del profesor es auxiliar al alumno a
interpretar esos datos, a relacionarlos, a contextualizarlos.
Para que eso ocurra, el profesor debe crear un ambiente propicio en el
que los alumnos se sientan bien, lo que posibilitará una relación de
reciprocidad que conduzca al diálogo abierto, a la solidaridad y la confianza.
(BRAIDO; Los comienzos: fragmentos y documentos (1845-1859)).
Para llevar adelante un trabajo cooperativo, resulta esencial no solo
considerar la estructura de la clase, sino disponer además de los materiales
didácticos necesarios para el trabajo grupal. Es necesario también que exista
correspondencia entre la estructura de la clase, lo objetivos y las demandas
tanto a nivel de las habilidades como a nivel cognitivo. Para ello es necesario
que los equipos de trabajo logren planificar una tarea, distribuir
responsabilidades, coordinar el trabajo y solucionar de manera conjunta los
problemas que se vayan presentado progresivamente.
El reto que plantea el trabajo cooperativo al profesorado, es la resolución de problemas técnicos y relacionales, especialmente cuando el estilo de trabajo es implementado por primera vez. El docente no solo debe plantear el tiempo que demanda la ejecución de tareas individuales, sino también el relacionado con la interacción grupal y la intervención docente. Así, el docente debe prever y planificar su tarea detalladamente a fin de ofrecer un marco adecuado para el trabajo de los alumnos.
Así mismo, el profesor debe anticiparse también, en la medida de lo
posible, a los eventuales problemas que pudieran impedir el funcionamiento
adecuado del grupo para ofrecer soluciones ajustadas a las demandas
particulares de ése equipo de trabajo.
Comportamientos eficaces de cooperación.
Al no poder desarrollar la tarea por sí sólo, el estudiante intercambia
informaciones, procedimientos, recursos y materiales para llevarla a término.
Pero aún más, acuden en ayuda recíproca puesto que su aportación es
indispensable para que todos y cada uno de los miembros logren el objetivo
propuesto.
Los alumnos con mayores dificultades tienen la posibilidad de anclarse
en otros para aunar esfuerzos y resolver mejor la tarea. Esto puede tener tanto
ventajas motivadoras como generadoras de autoestima. Como contrapartida, los
alumnos más adelantaos, pueden encontrar una dimensión solidaria a su propio
esfuerzo en tanto se enriquecen a sí mismo colaborando con los alumnos que
tienen mayores dificultades. Así mismo, , la discusión, el debate, la discusión
de ideas, ayudan a los alumnos a interpretar y revisar sus puntos de vista.
Los estudiantes afrontan las diversas tareas con la convicción de contar
por un lado con el apoyo de los demás, pero también con su aportación necesaria
en el trabajo común. La comunicación es abierta y directa. Los alumnos
intercambian signos de estima y de ánimo, afrontan con serenidad los conflictos
resolviéndolos de modo constructivo y toman decisiones a través de la búsqueda
del consenso.
El aprendizaje cooperativo favorece la integración de los estudiantes.
Cada alumno aporta al grupo sus habilidades y conocimientos; ésta quien es más
analítico, quien es más activo en la planificación del trabajo o del grupo;
quien es más sintético, facilita la coordinación; quien es más manipulativo,
participa en las producciones materiales. Pero lo más interesante, según las
investigaciones realizadas (Joan Rué, 1998), es el hecho de que no es dar o
recibir ayuda lo que mejora el aprendizaje en el grupo, sino la conciencia de
necesitar ayuda, la necesidad consciente de comunicarlo y el esfuerzo en
verbalizar y tener que integrar la ayuda de quien lo ofrece en el propio
trabajo. La retroalimentación es un elemento clave para explicar los efectos
positivos del aprendizaje cooperativo.
El trabajo de cooperativo aumenta el rendimiento en el proceso de
aprendizaje: los objetivos de trabajo autoimpuestos por los propios alumnos,
potencian más el esfuerzo para conseguir buenos resultados que los objetivos
impuestos desde el exterior.
Asimismo, amplía el campo de experiencia de los estudiantes y aumenta
sus habilidades comunicativas al entrenarlos en el reconocimiento de los puntos
de vista de los demás al potenciar las habilidades de trabajo grupal, ya sea
para defender los propios argumentos o reconstruir argumentaciones a través del
intercambio.
Al desarrollar actividades en equipos, es fundamental encontrar el punto
de equilibrio entre las expectativas sociales grupales y las individuales. Cada
alumno y cada grupo es diferente y es necesario justar las metodología para
adecuarla a las demandas particulares. Así como habrá quienes están fácilmente
dispuestos a aprender y colaborar, habrá de los que se muestran distantes y
demandaran de nosotros mayor confianza y estimulo para ser motivados. (VECCHI)
El aprendizaje cooperativo constituye ciertamente un enfoque y una
metodología que supone todo un desafío a la creatividad y a la innovación en la
práctica de la enseñanza.
Comportamientos eficaces de cooperación.
Los alumnos con mayores dificultades tienen la posibilidad de anclarse
en otros para aunar esfuerzos y resolver mejor la tarea. Esto puede tener tanto
ventajas motivadoras como generadoras de autoestima. Como contrapartida, los
alumnos más adelantaos, pueden encontrar una dimensión solidaria a su propio
esfuerzo en tanto se enriquecen a sí mismo colaborando con los alumnos que
tienen mayores dificultades. Así mismo, , la discusión, el debate, la discusión
de ideas, ayudan a los alumnos a interpretar y revisar sus puntos de vista.
Los estudiantes afrontan las diversas tareas con la convicción de contar
por un lado con el apoyo de los demás, pero también con su aportación necesaria
en el trabajo común. La comunicación es abierta y directa. Los alumnos
intercambian signos de estima y de ánimo, afrontan con serenidad los conflictos
resolviéndolos de modo constructivo y toman decisiones a través de la búsqueda
del consenso.
El incentivo puede tomar forma de aprobaciones, calificaciones,
diplomas, u otro tipo de reconocimientos. Las recompensas pueden variar en
frecuencia, magnitud y gradualidad, pero son importantes porque implican una
gratificación a la vez que propician la continuidad de cooperación entre los
miembros del equipo. Una recompensa puede ser también consecuencia de un
resultado obtenido por los compañeros, en efecto desde este punto de vista se
puede hablar incluso de un incentivo interpersonal.
De acuerdo a ésto actividades propuestas deben exigir la cooperación de
los miembros de grupo aunque incluso no sea vital de que trabajen físicamente
juntas. En efecto, los miembros pueden trabajar en algunos momentos solos, en
otros en parejas o juntos pero en grupos pequeños, distribuyéndose las tareas y
la responsabilidad o llevándolas a término juntamente, ayudando al vecino o no,
de acuerdo a las circunstancias.
La construcción conjunta de instrumentos que permitan evaluar los
procesos que se van cumpliendo, permite obtener una lectura más precisa de las
dificultades y de los logros que se van presentado.
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